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24 de mayo de 2026

Por Fiona Jeffreys

Utah FORGE representa una de las inversiones más importantes del mundo en investigación geotérmica y tiene una misión clara: aprender con rapidez, compartir conocimientos sin reservas y reducir el riesgo para el sector. Seequent Central respalda este trabajo al permitir a Utah FORGE compartir sus complejas interpretaciones del subsuelo con la comunidad mundial de investigación de forma abierta, interactiva y verificable.

Utah FORGE (Observatorio Fronterizo para la Investigación en Energía Geotérmica de Utah) es un laboratorio de campo nacional financiado por el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), cuyo objetivo es acelerar los avances en materia de tecnología de los sistemas geotérmicos mejorados (EGS, por las siglas en inglés de <em>Enhanced Geothermal Systems</em>).

Ubicado cerca de Milford, Utah, el emplazamiento de FORGE funciona como entorno de pruebas para el desarrollo de nuevas herramientas, técnicas y flujos de trabajo que permitan expandir el potencial de los EGS e impulsar su adopción en todo el mundo.

Mientras que la energía geotérmica convencional se basa en extraer calor de yacimientos subterráneos que son permeables de forma natural, los EGS adoptan un enfoque diferente: modificar la roca caliente y seca para aumentar su permeabilidad. Si se demuestra su viabilidad a gran escala, esta tecnología podría proporcionar energía de carga base limpia y confiable, incluso en zonas que hoy no reúnen las condiciones geológicas necesarias.

Utah FORGE operations in Utah, near Milford

Desde 2018, Utah FORGE ha recibido USD 300 millones en financiamiento del Departamento de Energía (DOE) para estudiar las fracturas naturales del subsuelo, la geoquímica de los fluidos y el desempeño del sistema a largo plazo, con el fin de contribuir al desarrollo sostenible de la geotermia.
Fuente: Utah FORGE

Dr. Clay Jones: modelos basados en la roca real

Desde 2018, Utah FORGE ha recibido USD 300 millones en financiamiento del Departamento de Energía (DOE) para estudiar las fracturas naturales del subsuelo, la geoquímica de los fluidos y el desempeño del sistema a largo plazo, con el fin de contribuir al desarrollo sostenible de la geotermia.

El Dr. Clay Jones, geólogo jefe y científico investigador del Instituto de Energía y Geociencias (EGI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Utah, está al frente del trabajo de caracterización del subsuelo del proyecto. Vinculado a Utah FORGE desde el inicio del proyecto en 2014, el Dr. Jones aporta una continuidad de largo plazo a una iniciativa que atravesó múltiples etapas de perforación, estimulación y ensayo.

«En Milford, creemos que estamos sobre un plutón —una cámara magmática enfriada— situado a una profundidad de entre 6 y 8 kilómetros y con un volumen aproximado de entre 300 y 400 kilómetros cúbicos. Esa es la fuente de calor que tenemos allí abajo. Es como una plancha caliente&quot;, explicó el Dr. Jones.

«Nuestro modelado geológico para el proyecto no busca encontrar una única respuesta, sino poner a prueba qué interpretaciones se sostienen frente a la evidencia física. Mi función consiste en anclar esas interpretaciones en la roca real», señaló.

Su experiencia en mineralogía, alteración y análisis de recortes de perforación y testigos le permite contrastar las observaciones geofísicas y geomecánicas frente a lo que en realidad se encuentra en la geología.

«Hay muchos misterios. Incluso pozos geotérmicos perforados a pocos cientos de metros de distancia pueden comportarse de manera muy diferente en el subsuelo. Ahí es donde entramos nosotros: tratamos de encontrar las respuestas geológicas a esos misterios».

Clay Jones, Utah Forge

El trabajo del Dr. Clay Jones se centra en comprender cómo se forman, se conectan y evolucionan los sistemas de fracturas.
Fuente: Utah FORGE

Fracturas naturales: los giros inesperados de la geoquímica

Desde las primeras etapas del proyecto Utah FORGE, la experiencia de campo ha llevado a replantear muchos de los supuestos iniciales. Una de las enseñanzas más importantes es el rol que cumplen las fracturas naturales.

Junto con el equipo del EGI, el Dr. Jones estudia cómo se forman, se conectan y evolucionan los sistemas de fracturas, cuestiones fundamentales para cualquier sistema geotérmico de ingeniería.

«Para extraer el calor del subsuelo con la mayor eficiencia posible, lo ideal es contar con un sistema de fracturas semejante a las aletas de un radiador, espaciadas de manera uniforme y con el mismo caudal entre ellas. Sin embargo, las fracturas naturales no se comportan de manera predecible. Vemos zonas de fracturas que toman direcciones inesperadas y terminan en lugares donde no deberían estar», explicó.

Esto se debe a que, en lugar de comportarse como un macizo rocoso uniforme, las redes de fracturas se curvan, se cruzan y convergen de manera natural, y a veces crean «cortocircuitos» que pueden extraer el calor demasiado rápido. Comprender y controlar estas dinámicas es fundamental para este proyecto pionero y decisivo para el éxito a largo plazo de cualquier sistema geotérmico mejorado.

La geoquímica también surgió como un factor crucial. Los cambios rápidos e imprevistos en la composición química de los fluidos pusieron de relieve los riesgos asociados con la precipitación de minerales y la formación de incrustaciones.

«Este tipo de hallazgos reorientó nuestras prioridades operativas hacia la protección de las fracturas, los pozos y la infraestructura de superficie, y reforzó la necesidad de considerar a los sistemas geotérmicos como recursos dinámicos y en evolución, en lugar de recursos estáticos», explicó.

Resultados técnicos: la filosofía de aprender haciendo

Seequent, la empresa de Bentley especializada en el subsuelo, colabora con Utah FORGE desde 2018. Su software Leapfrog Energy integra los datos geológicos, geofísicos y de pozos del emplazamiento de Milford como base para el modelado geológico.

«Los datos nuevos rara vez nos aclaran las dudas», señaló el Dr. Jones. En la mayoría de los casos, ponen de manifiesto la incertidumbre y orientan las investigaciones futuras. Si busco una zona de fractura importante, ¿qué conjuntos de datos podrían ayudarme a encontrarla? Utilizar un solo conjunto de datos no alcanza: necesito validación».

En sintonía con la filosofía de aprender haciendo de FORGE, el Dr. Jones y su equipo recurren a sus modelos geológicos 3D para descubrir relaciones entre los distintos conjuntos de datos y visualizar las áreas donde las interpretaciones están bien respaldadas o aquellas donde hace falta más evidencia.

«Para mí, la mayor ventaja de crear un modelo geológico en Leapfrog Energy es que puedo verlo en tres dimensiones. Puedo girarlo, imaginármelo en el espacio y superponer muchos conjuntos de datos complejos para ver cómo interactúan entre sí», explicó.

«Al integrar registros de pozos, perforaciones, datos de interferencia entre fracturas, información microsísmica y otros análisis geológicos, detecto rasgos particulares dentro de un área o zona objetivo mucho más rápido. En definitiva, quiero asegurarme de poder relacionar esos hallazgos con mi realidad: las rocas mismas. Incorporar datos nuevos al entorno de modelado ayuda al equipo a entender cómo varían las rocas más allá de los pozos».