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Por Jeremy O’Brien

Una estimación revisada del potencial geotérmico de la Gran Cuenca de Nevada llega en un momento en que la innovación, la tecnología y las nuevas normativas de tramitación acelerada de permisos crean las condiciones para que este recurso desempeñe un papel destacado en la seguridad energética futura y en el impulso hacia la independencia energética de los Estados Unidos.

En un informe reciente, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que la energía geotérmica procedente del subsuelo de Nevada y de los estados vecinos podría generar el 10 % del suministro eléctrico nacional, lo que representa un aumento considerable respecto de su estimación original de 2008.

Esto ocurrió semanas después de que el Departamento del Interior anunciara que tres propuestas de proyectos geotérmicos en Nevada, presentadas por la empresa internacional Ormat, serían las primeras en beneficiarse de un nuevo proceso de concesión de permisos por vía rápida con una duración máxima de 28 días. A principios de este año, el presidente incluyó la energía geotérmica entre las fuentes cuyo desarrollo debe ser prioritario, como parte de su declaración de emergencia energética nacional.