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y los ingenieros geotécnicos necesitan una metodología más colaborativa para abordarlos.

Paul GrunauSenior Vice President, Geotechnical Solutions, Seequent

La extensión lineal de los proyectos de carreteras y ferrocarriles, y la enorme distancia que cubren, significa que se encontrarán con amplias variabilidades en la geología y las condiciones del suelo, tanto en la superficie como debajo de ella.

La construcción de un túnel desbloqueará las tensiones que se han acumulado durante millones de años, y los resultados pueden ser difíciles de predecir. El corte en las laderas puede aumentar el riesgo de deslizamientos de tierras. Cambiar los niveles de agua subterránea puede afectar la fuerza de cizalla del suelo en el que está construyendo. La comprensión de las posibles deformaciones del terreno puede modificar las rutas previstas y evitar los costos del proyecto. Los muelles de puente y los cimientos requieren conocimientos subterráneos para garantizar que la estructura del puente pueda soportar cargas, inundaciones e incluso terremotos.

Todos estos elementos pueden confluir en un solo proyecto de transporte, lo que crea una amplia y complicada gama de problemas de ingeniería del terreno. A menudo, esto distingue a las empresas de transporte por el grado de complejidad al que se enfrentan y por la naturaleza multicapa de los peligros del terreno a los que se enfrentan; tanto los peligros preexistentes como los nuevos inducidos por las actividades de construcción.

En la actualidad, la complejidad de los proyectos de transporte y las presiones sobre ellos (entregar a tiempo, ser sostenibles, construir de manera más eficiente, operar dentro de presupuestos más ajustados, ser responsables ante el público) significa que los ingenieros geotécnicos necesitan una metodología más iterativa para ofrecer los mejores resultados; una en la que puedan cambiar y refinar constantemente sus propias recomendaciones, porque están involucrados en cada paso del desarrollo del proyecto en lugar de trabajar en un silo. Deben formar parte de un rico flujo de trabajo conectado que reúna a todas las partes interesadas.

Cuando se crea un flujo de trabajo de este tipo, se puede ver cómo los cambios se extienden por todo un proyecto, sin problemas, en colaboración y a tiempo para reaccionar ante cada incógnita que se presente.

Impulsar el éxito (y gestionar el costo) de los nuevos proyectos de transporte se trata tanto de mentalidad, una mentalidad digital como de tecnología. Se trata de hacer que las personas se confíen entre sí y darles las herramientas para conectar, colaborar y hablar, de modo que las verdaderas asociaciones se forjan entre empresas consultoras, proveedores de software, propietarios de proyectos y todas las demás partes interesadas.

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